Fragmentos de verdad

23 03 2010

¿Quién dudaría de un sacerdote ejemplar como yo? En este país la gente tiene a los curas por santos. No pueden siquiera imaginarse a un sacerdote teniendo una erección al amanecer. Ingenuos. Es algo natural. El hombre no puede evitar el deseo sexual.

* * *

¿Entonces no crees en lo que enseña la iglesia? Le pregunté. Dejó escapar una carcajada maquiavélica.

Por supuesto que sí.Respondió todavía con su enorme sonrisa.-. a nosotros los del clero la Iglesia no enseña lo que es la buena vida. Es decir: vivir de los demás; mantenerlos en la ignorancia total; someterlos a la temible creencia de que si desobedecen caerán en el pecado y se irán al infierno si no los perdonamos; controlar sus mentes, prohibirles lo que se nos dé la gana, como besarse lascivamente en público, fornicar antes del matrimonio por deseo carnal, llevar una vida homosexual, abortar hijos, mentir, robar, matar e incluso tener criterio propio. En cambio un sacerdote puede hacer lo que quiera sin que nadie lo juzgue.

 

Extraídos de Cótal, el misterio de la serpiente, libro altamente recomendable para aquellos que no se conforman con lo que les han enseñado toda su vida.