De El padrino

14 05 2009

El coche se puso en marcha, dirigiéndose rápidamente hacia la entrada de la finca. Carlo empezó a volver la cabeza para ver si conocía al hombre que iba sentado detrás de él, pero en ese momento, Clemenza, con el mismo cuidado con que una niña pondría un lazo en la cabeza de una muñeca, pasó una cuerda alrededor del cuello de Carlo Rizzi y apretó con fuerza. La cuerda mordia el poderoso cuello de Rizzi, que buscaba desesperadamente un poco de aire. De pronto, el interior del coche se llenó de un desagradable olor. La proximidad de la muerte hizo que Carlo perdiera el control de sus esfínteres. (…)

La venganza de Micheal Corleone está en marcha y este es un extracto del libro que me ha gustado mucho por la forma tan serena en que se relata la escena (tienes que leerlo para darte cuenta de la tensión que se está viviendo en ese momento).